jueves, 17 de julio de 2014

The WB-List (17-07-2014)




Book department, Selfridge's, London (1942)


En esta entrada, que iré repitiendo y actualizando, hago una lista de los libros que me gustaría leer. Algo así como una wishlist (o exactamente eso mismo), pero sin la obligación de que sean de compra (también pueden ser regalados o prestados de la biblioteca). A medida que los voy leyendo los señalo como tal y cada vez que publique la entrada con la fecha actualizada añadiré en otro color los nuevos que se me ocurran.  Obviamente, en mi lista de lectura mensual se cuelan muchos otros que no están aquí (tampoco me gusta planificarlo todo...). 
  • La Sociedad Literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer
  • Mary Poppins, de P.L. Travers
  • El ocupante, de Sarah Waters
  • 40 relatos, de Donald Barthelme       
  • Bibliotecas llenas de fantasmas, de Jacques Bonnet
  • El pequeño libro de las amigas, de Marie Doinel
  • La piedra lunar, de Wilkie Collins
  • El libro del día del Juicio Final, de Connie Willis
  • Rechicero, de Terry Pratchett
  • Esto es Londres, de M. Sasek
  • Signatura 400, de Sophie Divry
  • Adiós a la Universidad: el eclipse de las Humanidades, de Jordi Llovet
  • La hija del optimista, de Eudora Welty
  • Brins de literatura universal, de Jordi Llovet
  • La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger
  • Dones de Bloomsbury, de M. Pilar Godayol i Nogué
  • Precioso día para la boda, de Julia Strachey
  • La librería ambulante, de Christopher Morey
  • Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson
  • La plenitud de la señorita Brodie, de Muriel Spark
  • Mapp y Lucia, de E.F. Benson
  • Rojo y negro, de Stendhal
  • David Copperfield, de Charles Dickens
  • Crimen y castigo, de Dostoievski
  • La Ilíada, de Homero
  • Las sombras de Longbourn, de Jo Baker (¡Gracias, Jane Austen!)
  • Estación Victoria a las 4:30, de Cecil Roberts
  • Few Eggs and No Oranges, de Vere Hodgson
  • La casa de Riverton, de Kate Morton
  • La segunda vida de Viola Withers, de Stella Gibbons (después de Cold Comfort Farm ni me lo pienso. ¡Gracias Devoradora de Libros!)
  • Reunión en el restaurante Nostalgia, de Anne Tyler (otro más de Devoradora de Libros)
  • The Luminaires, de Eleanor Catton 
  • Sorry! The British and their manners, de Henry Hitchings (¡Gracias, littleEmily!)
  • London. A biography, de Peter Ackroyd 
  • La tempestad, de William Shakespeare
  • Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith (¡Gracias, Marie!)

Podéis clicar encima de los títulos para leer mi opinión sobre ellos. 

Leyenda
Libros por leer
Libros leídos
Libros que comencé pero no me gustaron
Libros añadidos en la última actualización


¿Os llama alguno la atención? ¿Alguna recomendación más?

miércoles, 2 de julio de 2014

Lecturas del mes de Junio



Buquinistas al  borde del río Sena, en París.
Autor: Jebulon.




Este junio sólo me he leído tres libros, y digo sólo porque mi media está un poco más alta, pero en mi defensa diré que tengo empezados tres y me han traído en la biblioteca tres más que me gustan, y me ha dado un poco síndrome de Stendhal y ahí estoy, leyendo como una loca.

  • Heridas abiertas, de Gillian Flynn.
  • Mapp y Lucía, de E.M. Benson.
  • La casa de Riverton, de Kate Moran


El primero de este mes fue Heridas abiertas, de Gillian Flynn. Para empezar diré que me ha gustado, pero que no me parece memorable. ¿Lo recomiendo? Sí, pero no os va a cambiar la vida. Se trata de una periodista con muuuchos problemas emocionales que vuelve a su pueblo de origen para investigar el asesinato de una niña. ¿Tópico? Sí, pero dadle una oportunidad y os enganchará de mala manera. Por cierto, no está recomendado para espíritus sensibles: es un poco sádico.

Mapp y Lucía, de E.M. Benson, me ha rechiflado (era uno de los que tenía en mi WB-List). Es más: cuando lo acabé corrí a la biblioteca a encargar el primero, Reina Lucía. Es uno de esos libros a los que Chesterton llama de “mesa camilla” y mi pareja “de los del dedo meñique en alto”. Lucía decide pasar unos meses de vacaciones en Tilling. Ella es la “reina” de Riseholme, y tiene que serlo también allí, pero a Miss Mapp no le va hacer ninguna gracia esa intrusión… Dardos envenenados y puñaladas traperas en forma de gesto y palabras; situaciones inverosímiles y muy muy divertidas en un pueblecito inglés donde “nunca pasa nada”.

Finalmente, me he leído en un suspiro La casa de Riverton, de Kate Moran (otro de la WB-List). Al principio, sinceramente, no me convencía, pero a medida que avanzaba el relato me iba enganchando más y más. La historia se sitúa a dos tiempos, desde que Grace con 14 años, en 1914, entra a trabajar en la casa de los Hartford, y ella misma con 98 años que recuerda lo ocurrió a raíz de una película que van a hacer sobre la vida de la familia a la que sirvió.  Un poco en plan “arriba y abajo”, nada nuevo, pero tan bien narrado, con esa nota de misterio que hila todo el relato, que no vais a poder dejar de leer.

 ¿Os habéis leído alguno? Si no, ¿cuál os parece más interesante?

miércoles, 11 de junio de 2014

Club Pickwick: 'El profesor', de Charlotte Brontë




El primer libro que se ha propuesto en el Club Pickwick, iniciativa de Jane de Qué leería Jane Austen, Magrat Ajostiernos de Crónicas en Ferrocarril y Konichiwa de Feeling Twinkly, ha sido El profesor de Charlotte Brontë.
La lectura comenzaba el 1 de mayo y teníamos un mes para finalizarla. Mientras, podíamos ir comentando nuestros progresos en Twitter con los  hashtags #PickwickClub y #ElProfesorCP.
Tengo que confesar que me lo he pasado bomba con esta lectura conjunta. Poder compartir esta experiencia a tiempo real me ha hecho volver a creer que hay un hueco para mí (y para los libros) en las redes sociales.

Dicho esto, mientras espero con muchas ganas la siguiente propuesta, me gustaría explicar por qué El profesor de Charlotte Brontë no me ha gustado nada. Creo que, básicamente, ha sido la animadversión que he sentido hacia William, el protagonista, lo que me ha hecho acabar odiando el libro. Un personaje orgulloso (en el peor de los sentidos) y prepotente que la autora nos presenta, incomprensiblemente, como ejemplo de trabajo duro y perseverancia, como modelo de que se pueden conseguir el éxito partiendo desde cero. En ningún momento me he sentido identificada con él, ni siquiera he compartido ninguno de sus sentimientos, emociones u opiniones. Al principio, cuando se pelea con su hermano –un nuevo industrial rico y exageradamente “malo” –, creía que se nos quería mostrar, de una forma poco sutil, la diferencia de carácter entre ellos para que nos pusiéramos de parte de William, pero a medida que avanza la historia no podía evitar pensar que él y su hermano mayor no eran tan diferentes…  Realmente no sé que le paso a Charlotte Brontë con este personaje: ¿no atinó a escribir desde un punto de vista masculino?, ¿si creía que los hombres eran así, no pudo convertir a William en un personaje más humilde, amable o empático?, ¿por qué parece que todas las féminas que salen son unas zorras manipuladoras (excepto la que será su mujer que es súper descafeinada)?
Sus opiniones sobre las alumnas de colegio donde da clase me parecen desmesuradamente críticas, y ya no hablemos de lo que piensa sobre los belgas, que los deja a caer de un burro. Realmente no entiendo si en este sentido era lo que pensaba realmente Charlotte Brontë o tal vez era el pensamiento dominante de la época y ella sólo lo trasladó a su personaje.
Al margen de William como personaje, no me parece que la historia levante el vuelo ni cuando conoce a la mujer de la que se enamora. Encuentro su actitud hacia ella extremadamente condescendiente y la de ella, pusilánime al máximo. El clímax de su enamoramiento es inexistente y debido a todas las diatribas racionales con las que nos ha machacado con anterioridad, parece extraño que su corazón pueda albergar algo del llamado “amor romántico”. 
Respecto a los personajes secundarios, ya he dejado claro que el de la chica ni fu ni fa, y el de Hunsden, también. De este último no entiendo para nada su actitud hacia William ni sus motivaciones para ayudarlo o insultarlo abiertamente. Tal vez, el único personaje que salvaría de la quema sería el de la directora del colegio de señoritas. En este caso sí que me gustó esa doble personalidad, porque se mueve en una escala de grises mucho más interesante, me gusta ese juego de “ni contigo ni sin ti”, su forma de manipular y de sacarse partido.
Puedo decir abiertamente que El profesor no me ha gustado para nada y que jamás se lo recomendaría a nadie. Si alguien me pregunta qué puede leer de Charlotte Brontë, inmediatamente y sin dudar les diré que Jane Eyre. Este sí que es una obra maestra. 


¿Habéis leído El profesor? ¿Qué os ha parecido?

martes, 3 de junio de 2014

Lecturas del mes de Mayo




Pariser Büchermarkt (Bouquinistes, Paris), Fritz Westendorp (1911)



  • El profesor, de Charlotte Brontë.
  • Rechicero, de Terry Pratchett.
  • Signatura 400, de Sophie Divry.
  • El ocupante, de Sarah Waters.
  • Esto es Londres, de M. Sasek.
  • La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de Mary Ann Shaffer.



Rechicero de Terry Pratchett, como siempre, me arrancó más de una sonrisa, aunque creo que esta historia es un poco floja. Me reí mucho más con Ritos Iguales y con Brujas de Viaje. Pero siempre siempre siempre recomendaré los libros de Terry Pratchett sean cuales sean. Su sentido del humor es súper atemporal y aunque no los leas por orden siempre te hacen pasar un buen rato.

He visto bastantes blogs que recomendaban Signatura 400 de Sophie Divry, y la verdad es que me ha decepcionado bastante. Tampoco es que lo cogiera con muchas expectativas pero… Creo que es uno de esos libros del que sólo podemos sacar jugo los que somos un poco (o muy) bibliófilos, pero más allá de algunos datos curiosos y una forma de narrar que al menos se sale de la norma general no creo que se pueda extraer mucho más.

Este mes ha sido la primera vez que leíamos un libro con el Club Pickwick. Para El Profesor de Charlotte Brontë haré una entrada especial.

Esto es Londres de M. Sasek no es bien bien una lectura porque se trata de un libro infantil con más dibujos que letra. ¡Pero qué dibujos! Si no tienes la excusa de cogerlo para tu hijo/a, hermano/a pequeño/a o sobrino/a, es que estás enamorado de Londres hasta las trancas (como yo).

Cogí en la biblioteca El ocupante de Sarah Waters sin saber absolutamente nada de ella ni de su obra, pero ya os digo que no será el  último que lea. Confieso que llegó un punto en que la acción se me hizo un poco lenta, pero en el fondo sabía que la autora necesitaba tiempo para crear la atmosfera adecuada, que no me defraudó. Porque prácticamente todo la historia se basa en eso, en algo que ronda la mansión de los Ayres, en esa casa que se cae a pedazos y que se desvanece, en un mundo que después de la II Guerra Mundial ya no es el mismo donde cada uno debe volver a encontrar su sitio. Lo importante no es la resolución del enigma sino el viaje hacia la oscuridad, hacia el olvido de todos los personajes. El ocupante me atrapó por completo desde el primer momento.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey de Mary Ann Shaffner es un libro que hacía tiempo que quería leer y que, la verdad, al final me ha decepcionado un poco. Me ha gustado mucho cuando la autora da voz a los habitantes de la isla de Guernsey para hablar de su vida durante la ocupación alemana y como convierte al personaje invisible de Elisabeth en alguien que aún sigue presente en todos sus amigos. Lo que no me ha gustado es que todas las voces –el libro es un compendio de cartas– hablan igual, es decir, que en realidad sólo sabes quién está narrando por la firma de la epístola. Y también se me hizo un poco pesada la vida amorosa de la protagonista, me parece un eje muy frívolo comparado con todo lo demás. Ya sé que, seguramente, la autora lo hizo adrede porque no pretendía que su libro fuera muy triste ni muy duro, pero creo que rebajando el tono hubiera quedado mejor.  Aún así, os lo recomiendo, sobre todo a los que estéis interesados en la II Guerra Mundial.

En abril, se me olvidó hacer la reseña de Rebecca, de Daphne du Maurier. No sé cómo se me pudo pasar porque me encantó. Manderley se convierte en protagonista de la historia, como esos otros lugares que Magrat Ajostiernos de Crónicas en ferrocarril explica en este post. La atmosfera del lugar, el “fantasma” de Rebecca que está en todas partes,  el misterio que envuelve su muerte, la indefensión de la protagonista ante tamaño recuerdo… Creo que es una lectura imprescindible y muy disfrutable. ¡No podía parar de leer! 


¿Os habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué opináis? 

martes, 27 de mayo de 2014

5 cafeterías en Barcelona para leer



Ladies at tea (1790-1795) de Thomas Rowlandson. 
Yale Centre for British Art. 



Siguiendo la estela del post 5 lugares en Barcelona para leer en primavera, añado una lista más (¡cómo me gusta hacer listas!) de cafeterías donde tomar algo mientras damos rienda a nuestra pasión lectora. Las seleccionadas se caracterizan por ser sitios tranquilos, donde nos podemos concentrar y leer en paz, y por podernos ofrecer una carta interesante (y bien de precio). 

Cosmo
C/d’Enric Granados, 3

Un local más grande de lo que parece a simple vista y que casi siempre está lleno de gente ‘cool’. A pesar de todo, la acústica es bastante decente y puedes leer a tu rollo sin que nadie te moleste. También es galería de arte, así que tal vez encuentres alguna exposición interesante.
¿Qué tomar? Cualquiera de sus maravillosos zumos naturales o su delicioso Chai Latte.


Buenas Migas
Varias direcciones

Esta cadena de origen italiano me sorprendió para bien. Creía que había caído en un pseudo Starbucks y no tiene nada que ver. Con un ‘claim’ que aboga por lo natural, el mobiliario de sus locales está elaborado en plan rústico y el hilo que musical que ponen es más que agradable. Con un ambiente bastante cosmopolita, es un buen refugio para tardes lectoras.
¿Qué tomar? Unos riquísimos scons con mantequilla, un estupendo crumble de manzana y moras o si prefieres algo salado, su pastel de brócoli y salmón.

Clarés
C/del Bruc, 162

Un rinconcito en el Eixample muy del estilo Amèlie. No estaba segura si ponerlo en la lista porque me gusta pensar que es sólo mío… El interior es pequeño y muy cuqui, pero si no encontramos sitio, siempre nos queda la terraza, muy resguardada y con calefactores en invierno. En el hilo musical siempre suena jazz o música clásica y la clientela suele ser asidua y muy tranquila.
¿Qué tomar? Una copa de vino tinto o blanco de la casa o un té de su selección Sans & Sans.

Caelum
C/ de la Palla, 8

Con cinco o seis mesas nada más, esta pequeña cafetería, que también es tienda, sirve y vende productos artesanales hechos en conventos y monasterios de toda España. En pleno Barrio Gótico y rodeados de turistas se respira una paz inusitada para leer a nuestro ritmo.
¿Qué tomar? Cualquier dulce (cortadillos de cidra, negritos, bolitas de coco, frutas de mazapán, yemas, nevaditos…), aunque recomiendo fervientemente el “Bendito Pecado”: magdalena con queso brie o paté. Para beber, un riquísimo moscatel.

Parisii Bistrot
C/Aribau, 31

A pesar de que se presenta como un bistrot francés, yo nunca he tenido el placer de usarlo como tal. Un sitio muy acogedor, con una pared llena de libros (bastante malos, por cierto) y unos amplios ventanales. Es fácil encontrarse gente trabajando con el ordenador y leyendo, y/o algunos turistas conversando tranquilamente. Un sitio ideal para repasar nuestras adquisiciones provenientes de las librerías de segunda mano de la calle.
¿Qué tomar? El café es más que decente, y en un futuro no muy lejano tengo pensado lanzarme a pedir un Café Parisii, que lleva leche, cacao y canela.


 ¿Os gusta alguno en particular? ¿Recomendáis algún sitio más?